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Perú: La República Libertaria por Accidente

Minarquismo de Facto: Cuando el Estado se vuelve invisible
18 de febrero de 2026 por
Perú: La República Libertaria por Accidente
aaronballesteros
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Perú: La República Libertaria por Accidente

Por: Aarón Ballesteros Morales

I. Introducción: El Espejismo del Poder

Hoy, 18 de febrero de 2026, los pasillos del Congreso de la República son un hervidero de incertidumbre. Tras la censura de José Jerí con 75 votos a favor y la vacancia de poder en el Ejecutivo, la clase política se enfrasca nuevamente en el juego de las sillas musicales para definir quién será el octavo presidente en una década. Sin embargo, si uno sale del Palacio Legislativo y camina unas cuadras hacia el centro financiero o los emporios comerciales, la "crisis" se desvanece.

Es una paradoja que desafía a la ciencia política tradicional: mientras el "Gobierno" colapsa, el "País" opera. A las 8:00 a.m., mientras se negociaban los votos para la nueva Mesa Directiva, el emporio de Gamarra abría sus puertas con normalidad, moviendo millones de soles en transacciones al contado. El tipo de cambio se mantenía sereno alrededor de los S/ 3.35.

La tesis que propongo es provocadora pero evidente: El Perú no sufre de desgobierno; el Perú está transicionando, sin saberlo y por pura necesidad de supervivencia, hacia un modelo de Estado Mínimo de facto. El ciudadano peruano ha dejado de esperar al Estado; simplemente lo ha reemplazado.

II. El Estado "Gendarme" (El Componente Minarquista)

El sueño húmedo de un minarquista —como Robert Nozick— es un Estado reducido a sus funciones más básicas: seguridad, justicia y estabilidad monetaria. Por incompetencia más que por diseño, el Estado peruano se ha replegado casi exclusivamente a esta última función.

  1. La Dictadura Técnica del BCR: La única institución que opera con estándares del primer mundo es el Banco Central de Reserva (BCR). Con una autonomía férrea, actúa como el "único adulto en la sala". Mientras los ministerios cambian de titular cada tres meses, impidiendo cualquier política pública (salud, infraestructura), la política monetaria es intocable.
  2. Recaudación de Nicho: Según datos de la OCDE y la SUNAT, la presión tributaria en Perú ronda históricamente el 15-16% del PBI, muy por debajo del promedio latinoamericano (22%) y de la OCDE (34%). Esto significa que el Estado solo "existe" fiscalmente para una minoría formal.

El Perú opera bajo un Minarquismo disfuncional: tenemos un Estado que cobra poco (a la mayoría), hace poco y cuya única función exitosa es garantizar que la moneda no pierda valor. Es un "Estado Vigilante" que, irónicamente, ha dejado de vigilar, pero mantiene las variables macroeconómicas en azul.

III. La Selva del Mercado (El Componente Anarcocapitalista)

Si el Estado se ha reducido, ¿quién llena el vacío? La respuesta es el mercado espontáneo. Aquí es donde el Perú roza la utopía anarcocapitalista de Murray Rothbard.

  • La Informalidad como Insurgencia: Con una tasa de informalidad laboral que supera el 75% (INEI), la gran mayoría de la Población Económicamente Activa (PEA) opera fuera del contrato social estatal. No es desempleo; es economía pura y dura operando bajo reglas privadas, acuerdos de palabra y autorregulación. Es la sociedad civil diciéndole al Estado: "No te necesito, solo no me estobes".
  • Privatización de lo Público: Ante la parálisis de los ministerios, el peruano ha privatizado su bienestar:
    • Seguridad: Hay más agentes de seguridad privada y vigilantes informales en las calles que policías efectivos. Las rejas en las urbanizaciones son la respuesta privada a la falta de justicia pública.
    • Transporte: El sistema de "colectivos" y transporte informal suple la carencia de un sistema público eficiente, respondiendo a la oferta y demanda en tiempo real.
    • Salud y Educación: El auge de clínicas de bajo costo y colegios privados en los conos de Lima demuestra que el ciudadano prefiere pagar dos veces (impuestos y servicio privado) antes que depender de la ineficiencia estatal.

El Perú es, en la práctica, un mercado libre gigantesco y salvaje, donde el Principio de No Agresión se negocia día a día en la calle, lejos de los códigos civiles.

IV. La "Cuerda Separada" como Cortafuegos

¿Por qué el dólar no se dispara a S/ 5.00 con la caída de Jerí? Porque el mercado peruano ha desarrollado una inmunidad de rebaño contra la política.

La teoría de las "Cuerdas Separadas" ha evolucionado hacia un Muro de Contención. Los agentes económicos —desde el inversionista minero hasta la señora que vende desayunos— han interiorizado que la política corre por un carril de destrucción, mientras que la economía corre por un carril de supervivencia.

El mercado ha descontado la inestabilidad política como un "costo fijo" más de hacer negocios en Perú. Mientras se respete la propiedad privada y el libre mercado (garantizado por la Constitución del 93 y defendido por la inercia institucional), el nombre del inquilino de Palacio es irrelevante para la formación de precios. La economía se ha vuelto un sistema autónomo.

V. Conclusión: ¿Libertad o Caos?

Estamos ante el experimento libertario más grande y no planificado de Occidente. El Perú ha demostrado que una sociedad puede seguir generando riqueza y operando con un Estado en estado de coma.

Sin embargo, hay una trampa en este "Estado Mínimo por accidente". El libertarismo teórico requiere una justicia eficiente para resolver disputas de propiedad. En el Perú, tenemos la libertad económica del anarcocapitalismo, pero sin los tribunales privados o públicos que garanticen esa libertad frente a la violencia (crimen organizado).

Reflexión final: El reto del próximo gobierno —sea quien sea elegido el 12 de abril de 2026— no es intentar reconstruir el Estado Omnipotente, pues esa batalla ya la perdieron frente a la realidad. El verdadero desafío es admitir que el Perú ya aprendió a vivir sin ellos. La tarea no es "formalizar a los informales" a la fuerza, sino reconocer que esa "informalidad" es, en realidad, el verdadero motor liberal que ha mantenido al país a flote mientras sus líderes se hunden. Tal vez sea hora de institucionalizar esta libertad accidental antes de que el desorden nos gane la partida.

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